![]() | En esta entrevista, el ex-matarife de pollos y varias veces empleado del mes, Virgil Butler comparte con nosotros algunas de las cosas que vio durante los años que trabajó en un matadero, cómo los trabajadores se divertían brutalmente con las aves y cómo la violencia se convierte en normalidad...Virgil, primero quiero hablar de tu trabajo con pollos mientras eras joven. ¿Cómo llegó a ser?
Virgil: Bueno, empecé cogiendo pollos cuando tenía 14 años para ayudar a mi familia, yo era el mayor y vivíamos en una pobreza extrema. Hacía esto durante las noches y luego iba al colegio durante el día. Era considerado un trabajo para jóvenes. La persona de mayor edad de nuestro grupo tenía 19, con una edad media alrededor de 16. La gente joven suelen ser los únicos que tienen la resistencia y energía para seguir chasing los pollos durante toda la noche, noche tras noche. Quiero decir, una vez abrían la puerta, parece que estábamos en una dead run toda la noche. Eso era porque éramos pagados por ave en vez de por hora. Yo llevaba cinco pollos en mi mano izquierda y cuatro en mi derecha, lo que les presionaba un montón, causándoles dolor y heridas. Y la ventilación en the houses no es muy buena ahora, pero entonces era mucho peor. Solía salir de allí tosiendo grandes globs de materia marrón y muchas veces me sangraba la nariz. Raramente había una noche en que fuese a casa y no tuviese un dolor de espalda muy fuerte. Mis manos se hinchaban hasta que parecían guantes de beisbol. Comía mi sopa fría y muchas noches caía dormido sobre la mesa. Hacía la mayor parte de mis deberes escolares en el autobús. Hice esto durante todo mi tiempo en el instituto.
Eso suena muy exigente para un chico joven. ¿Puedes hablar sobre tu carrera en Tyson?
Virgil: Trabajé allí durante 10 años en Grannis, Waldron, y las instalaciones de Clarksville. Waldron era el único con una línea dedicada a KFC. Trabajé como colgador, matarife y operador de residuos. No había trabajo en aquel departamento que no hacía. En la sala de colgado, permanecía en línea con otros trabajadores, cogía a los pollos vivos de la cinta transportadora y les colgaba cabeza abajo con sus patas en los ganchos metálicos. El proceso de la línea va a unos 182 aves por minuto, así que un colgador debe ser capaz de colgar entre 26 y 30 aves por minuto. Como colgador jefe, también era mi trabajo llenar los ganchos vacíos que los trabajadores recién contratados dejaban. También trabajé en la sala de matanza. Con un cuchillo afilado de seis pulgadas cortabas las gargantas de los pollos que la máquina no lo había hecho. Tenías que coger a tantos como pudieses porque aquellos que dejases irían directos a la escaldadora vivos. En los últimos tres años que trabajé para Tyson, era un en la dársena trasera donde se manejan a los animales vivos. Mi trabajo era enseñar a los nuevos empleados a matar y colgar. ¡Incluso fui empleado del mes en cuatro ocasiones diferentes! Es triste que fuese considerado el mejor matarife del estado. ¿Cómo era trabajar en la sala de matanza? Virgil: Sheer infierno. Permanecía ensangrentado y sopping empapado de sudor la mayor parte del tiempo. Dado que permanecía a menos de 3 metros de la escaldadora, la temperatura podía alcanzar los 47º con un 98-99% de humedad. Todos los accidentes más serios que vi excepto uno durante todo el tiempo que trabajé para Tyson tuvieron lugar en la sala de matanza. No era raro para mi tener que matar hasta 30 aves de una fila. Y sabía que no podía cogerles a todos, no podía. Matar puede parecer fácil para alguien que permanece allí mirando, y la mayor parte del tiempo lo es, pero la parte difícil es tener el ojo para ser capaz de ver cuándo hace falta cortar y cuándo no. Para que los pollos se desangren antes de que lleguen a la escaldadora, tanto las arterias carótidas como la yugular deben ser cortadas sin llegar a cortar la médula espinal. Si cortas los nervios de la médula, el corazón deja de latir y la sangre sólo gotea en vez de salir a borbotones, así que el ave no se desangra del todo antes de que llegue a la escaldadora. Cuando empecé a matar, realmente me molestaba. Me molestaba porque las aves estaban colgando allí en esos ganchos, indefensas, y no podían escapar. Para mi, era extremadamente injusto simplemente porque eran tan inocentes. Y realmente me molestaba cuando perdía uno y oía al pobre ave ir viva hacia la escaldadora, azotándose y chocando contra los lados hasta que moría lentamente. Trabajé para ser realmente bueno matando de modo que no perdiese a muchos. Llegué a ser realmente bueno, pero a un alto precio. Cuando más lo hacía, menos me molestaba. Me volví insensible. La habitación de matanza realmente te hace algo en la mente, toda esa sangre, matar tantas veces, una y otra vez. Trabajar como matarife era lo que más odiaba. Pero dado que era bueno en ello, era a donde me enviaban la mayor parte del tiempo. ¿Te importaría contarnos algo sobre la violencia que tenía lugar entre los trabajadores y los pollos? Virgil: Les he visto shove hielo seco en los rectos de los pollos para hacer que revienten. Les he visto meter la cabeza de uno en el recto de otro y otro y así hacer una especie de "tren" de aves. He visto a gente asestar golpes a las aves contra la cinta, lanzarlos contra las paredes, pisotearlas, lanzarlas a ventiladores, aplastarlas tan fuertemente que las heces salpicaban sobre otro trabajador (podías oir los huesos de las costillas reventar cuando hacían esto). Estos eran sólo algunos de los pequeños "juegos" que la gente tenía. También estaban los abusos ordenados por los supervisores. Era ordenador tirar de los aves colgadas de una pata en la línea, incluso si ello significase arrancar esa pata de la que colgaba el pollo. Cuando un pollo tenía su cabeza colgando por debajo de sus patas en el gancho, nos ordenaban arrancarla. El superintendente mismo del turno de noche nos ordenaba tirar a los inservibles al contenedor vivos para ahogarse lentamente hasta morir por aquellos que estaban encima o ser enterrados vivos en el augur (donde se tiraban todos los restos partes indeseables, como partes heridas, cabezas, plumas, intestinos, etc.). Frecuentemente desobedecía esta orden matando a los inservibles primero e incluso me dieron una reprimenda por dejar la producción una vez por hacer esto. Y toda esta brutalidad definitivamente llevaba a violencia fuera de la empresa también. Sé que lo hizo conmigo y con otros con los que trabajé. Otros compañeros de trabajo se volvieron violentos hacia sus familias. Sé que cuando más trabajas allí, más violento te vuelves. La vida se vuelve insignificante, la vida de otra gente se vuelve insignificante. Llegué a pensar que si tenía estaba habilidad para matar y que no me importase, otros también la tenían, así que no confiaba en nadie. ¿Cuál es tu opinión sobre todo el hype sobre comer pollos de ganadería extensiva o ecológica, son tratados mejor? Virgil: No mucho. No lo suficiente para que importe. Creo que es más un modo de hacer que la gente pague un mayor precio y de dar a la compañía mejor imagen ante el público. Estos pollos son matados en las mismas plantas. Son todavía bebés cuando son brutalmente tratados y matados. Los inservibles son también descartados. Todavía viven entre la suciedad, y un aire horrible de respirar. Y, dependiendo de la persona que los críe, la tasa de mortalidad suele ser la misma. Siguen estando manipulados genéticamente y sufren de múltiples problemas de salud. Así que, no, no creo que haya mucha diferencia. Es sólo un modo de que la gente sea capaz de comer pollo y huevos sin sentirse tan culpables por ello porque se pueden decir a sí mismos que son "ecológicos", y pensar que sus vidas fueron en algún modo mucho mejores, corriendo por campos cubiertos de hierba o algo así, cuando nada se acerca a la realidad. Siguen siendo aves criadas industrialmente por el beneficio económico. Y son tratados como tales. El trato que recibías tampoco era bueno, acabar herido era simplemente parte del trabajo. Virgil: Sí, lo era. Era el modo en que la gente era considerada. Si permanecías allí durante mucho tiempo, ibas a acabar herido. No era cuestión de si sucedía o no, era cuestión de cuándo. Me he cortado muchas veces diferentes con seriedad en la línea. También había mucho uso de drogas por las horas, la gente empezaba a tomar estimulantes, anfetaminas, para mantenerse literalmente despiertos, alerta y capaces de moverse lo suficientemente rápido para mantener el ritmo. Cada vez que utilizas drogas alteras tu juicio, lo que crea también una situación peligrosa. ¿Había sindicatos ayudando a los trabajadores? Virgil: En ninguna de las tres plantas en las que trabajé había sindicato. Y eso permitía a las compañías tratar a los empleados desde el primer día como desechables. Te hacían saber que eras desechable, fácilmente reemplazable, había dis personas abajo en la oficina de contratación esperando quedarse con tu puesto, mucha gente está impaciente por tener su oportunidad. Y estaban dispuestos a trabajar en condiciones peores que en las que trabajabas tú o por menos dinero. Había problemas de discriminación, y eso me molestaba. Soy muy abierto y no tengo problemas con los inmigrantes, incluso si son ilegales. No reprocho a nadie que intente mejorar su situación mientras trabajen duro. Sin sindicato había un montón de cuestiones de seguridad que eran ignoradas. Se supone que había un interruptor de emergencia al final de la línea en caso de que alguien quedase enganchado. Se supone que eras capaz de alcanzarlo y apretar un botón grande rojo que detiene la línea de modo que puedas soltar a la persona sin que sea arrastrado a través del aturdidor o de la máquina de matar. Y eso no siempre funcionaba, y no eran muy dados a arreglarlo. Muchas veces nuestras luces tampoco funcionaban. Una vez di una patada a un ventilador porque se paró y se prendió fuego por todo el polvo que tenía y que nunca limpiaban. Los equipos de limpieza eran malos en la limpieza con manguera del equipo eléctrico. Teníamos cables expuestos por todo el lugar, y ellos simplemente les hose them down con agua, y entonces tu encendías el interruptor, recibías una descarga y causabas un cortocircuito. Teníamos problemas con nuestro control de temperatura; quiero decir, parece que nunca ponían a funcionar el calentador en invierno o el aire acondicionado en verano. Mis botas se congelaban con el suelo al permanecer en un lugar durante dos horas y media. Ok, necesito un descanso de este tipo de cosas. ¿Cómo os conocísteis Laura y tú? Virgil: Ah, bueno, mi madre llevaba un sitio de comida rápida con hamburguesas y cervezas donde trabajaba como bouncer no oficial cuando no estaba colgando pollos. De algún modo Laura llegó al negocio de mi madre un día, eso era cuando ambos todavía comíamos carne por supuesto, y empezamos a hablar sobre las hamburguesas.. Y una cosa llevó a otra.. (risas) ¿Y así fue? Ok, respetaré vuestra privacidad (risas). Volviendo a las cosas serias... Laura, ¿cuáles fueron tus sentimientos la primera vez que viste donde trabajaba Virgil? Laura: Es difícil describir los sentimientos que tuve cuando Virgil abrió la puerta de aquella habitación. Incluso aunque la planta no estaba funcionando en aquel momento, y no veía en ese momento a los pollos siendo colgados y matados, simplemente ver donde se realizaba tuvo un gran efecto en mi. Cuando abrió esa puerta, fue casi como si fuese golpeada por un muro de energía negativa, era tan horrible y sobrecogedor que me sobrecogía. El mejor ¿Cómo ha cambiado vuestra vida este "despertar"? Laura: Bueno, antes de que todo esto sucediese, yo ya estaba en una forma de conquista espiritual, supongo que puedes llamarlo así. Estaba leyendo un montón de libros y aprendiendo sobre curación, hierbas y todo eso. Eso simplemente llevó eso más allá. Una vez que me di cuenta que toda la comida que había estado ingiriendo toda mi vida provenía de animales que habían sido tratados tan horrendamente, no quise que ni un centavo de mi dinero fuese a apoyar ese tipo de horrible sufrimiento. Afortunadamente, Virgil se sintió del mismo modo. Así que un día hablamos sobre ello y decidimos que a partir de aquel punto nunca comeríamos ni un bocado más de carne. Pero eso no fue suficiente. Nos sentimos obligados a hacer que otros supiesen sobre todo esto. Virgil nunca supo que otra gente no conocía estas cosas, pero yo sí. Después de todo, había sido tan ignorante sobre la ganadería intensiva como la mayoría de la gente. Él pensaba erróneamente que a la gente no le importaría, pero le aseguré que sí, sólo si supiesen... Incluso muchos activistas son ignorantes sobre muchos detalles de lo que sucede en esos mataderos. Hemos estado bombardeados con preguntas de muchas organizaciones. Finalmente lo que hicimos fue que cuando respondíamos a la pregunta de una persona, envíabamos una copia de la respuesta a todos. Y entonces, después de leer los blogs de iraquíes y soldados que luchaban en Irak, decidimos empezar el nuestro propio de forma que pudiésemos poner toda la información en un lugar donde todas las organizaciones activistas pudiesen encontrarlo, y llenos de esperanza de que algunos miembros de la sociedad se encontrasen con ello. Obviamente funcionó. Hemos llegado a tanta gente y tenemos una gran carpeta de gente que nos ha escrito para decirnos que han dejado de comer carne después de leer lo que Virgil tenía que decir en su blog. Virgil: Cuando empezamos esto, le dije a Laura: nada de santuario. No íbamos en modo alguno a empezar un santuario. Pero si construyes, ellos llegan. Cada vez que construía una nueva yard o valla de modo que teníamos un pen extra, alguien llegaba que lo necesitaba. Quiero decir, ibas conduciendo y veías a este pobre pollo a un lado de la carretera mirando confuso, medio muerto de hambre y sólo dios sabe qué más. ¿Qué haces? No sigues conduciendo y le dejas ahí. Vas a tener que llevarle a casa y cuidarle. Así que tenemos pollos y tenemos una pareja de gallos. Ambos murieron de lo que la industria llama el síndrome de muerte súbita. No están realmente seguros de lo que es, pero yo creo que es más bien un ataque al corazón. Tengo que preguntar... ¿cómo es vivir en Arkansas después de todo lo que habéis pasado? Virgil: Bueno, estamos bastante aislados. Siendo veganos... no salimos a comer fuera. Quiero decir que no hay ningún sitio cerca a donde pueda ir un vegano. Nos quedamos en casa. Tenemos amigos a través de internet. La madre de Laura, los creas o no, era vegetariana antes de que nosotros empezásemos, así que tenemos algo de compañía con ella. Se vuelve muy complicado a veces. Hay algunos aquí que están muy cabreados conmigo por haber salido adelante y hablar en público. Sienten como si les hubiese violado de algún modo. De hecho hay miembros de mi propia familia que no me hablan más. Tengo miembros de mi propia familia que todavía trabajan en Tyson, pero no hay ninguna forma de que lo deje. Aquí es donde soy necesario. ¿Qué es lo más importante que esperas que la gente aprenda de tu experiencia? Laura: Que cualquiera puede cambiar y que nadie es irrecuperable ni está perdido de forma que no pueda ser ayudado a encontrar su camino. Si alguien como Virgil, que colgaba y mataba pollos durante años, puede cambiar y ser quien es ahora, cualquiera puede. Virgil: La única parte que querría añadir es que siento que es tan extraño para tanta gente, incluso para activistas, que son tan ignorantes sobre lo que sucede realmente en la industria. He sido preguntado tantas cosas por gente de la que pensé que conocerían las respuestas, especialmente dado que luchan contra la industria.. Creo que esto sólo refleja el punto hasta el que la industria va para mantener lo que sucede tras esas puertas cerradas. Están intentando, después de todo, mantener las cámaras lejos de sitios como esos haciendo que sea una ofensa criminal introducir una, no es verdad? Si están tan orgullosos de lo que hacen, entonces por qué quieren ocultarlo? La mayoría de la gente que trabaja en un matadero de pollos no come pollo, incluso aunque sean comedores de carne. Yo era una de esas personas. Hace muchos años desde que me comí algo de pollo. No puedo ni aguantar olerlo cuando es cocinado sin querer vomitar. Eso debería decirte algo. Mi punto es que si esa gente que trabaja allí dentro no soportan comer pollo, si la gente de la calle supiese lo que sucede allí dentro, ellos tampoco serían capaces de comerlo. La gente necesita estar más informada. |